La carta de Coqui

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Miguel Elías nos comparte el siguiente testimonio:

El 21 de Junio de 2004, cuando regresaba con sus padres del campo a la ciudad, se reventó un neumático del auto en el que viajaban y por el efecto látigo Coqui Rech tuvo pixación de médula. Fue despedida del auto por la luneta trasera y desde aquel día está postrada pudiendo mover algo de sus brazos y su cabeza. Internada durante 4 meses en un hospital público, hoy trata de llevar una vida adelante. Fueron muchas las personas que durante este tiempo la estuvieron acompañando y que rezaron por su recuperación.
Frente a mi hay una carta que Coqui pudo escribir de puño y letra. Me tomé el atrevimiento de pasarla en la computadora y enviarla a través del correo. Va dedicado especialmente aquellos que ante lo pequeño se hacen grandes problemas, y también para que aprendamos a valorar la Vida. Hasta vernos.
Esta es la carta de COQUI
Febrero 2006

Bueno, acá estoy, tratando de cumplir con lo prometido, de escribirles de mi puño y letra una carta.
Estos meses he tratado de retomar mi vida desde el momento del accidente hasta ahora, tomar conciencia de todo lo ocurrido, de dar respuestas a muchos interrogantes. Pero la verdad es que muchas cosas siguen siendo un misterio para mi vida.
Cuando me preguntan sobre el hecho: la mejor respuesta que puedo dar es la siguiente.
Creo que las personas tienen un destino marcado, un destino al cual está sujeto. Si bien no se puede cambiar, estoy convencida de que Dios nos va preparando para enfrentarlo, regalándonos determinados dones.
Tal vez mi destino era morir, varias veces he visto a la muerte rondar por mi cama durante esos cuatro meses en el hospital.
Sin embargo ocurrió un milagro, y ese destino se torció. A ese milagro lo llamo ORACIÓN, y no hubiese sido posible sin la insistencia de ustedes y de tanta gente. Por eso siempre estaré en deuda con todos.
La unión en la oración hecha con tanta insistencia y fervor, fue la que hizo torcer la balanza. El dolor que les causó todo ello y las lágrimas derramadas no cayeron en el olvido, fueron recogidas en el corazón misericordioso de Dios.
Pienso que tanto escucharlos rezar “lo hartaron”, y cansado, se fue a recostar. Cuando creíamos que dormía y que nada hacía, entraron en el cuarto las plegarias y de puntitas de pie se acercaron hasta su lecho, y rápidamente, las oraciones de todos ustedes lograron arrebatar mi vida de entre sus manos, y se fueron, casi sin darse cuente de lo que habían hecho. Mientras Dios miraba de reojo y sonreía. En realidad no dormía.
Creo que grandes cosas van gestándose en el silencio de Dios. Muchas logramos verlas con el tiempo, y otras siguen siendo misterio divino. La grandeza de su amor tiene infinidades de caminos, tantos, que nos son inimaginables.
Creo que Dios me ha dado una nueva oportunidad de permanecer entre ustedes, y quiero vivirla lo mejor que pueda, ya que no siempre estas situaciones sacan lo mejor de uno.
No sé si mi accidente me convirtió en una mejor o peor persona, solo sé que soy una persona que intenta, como tantas otras que hay en este mundo, levantarse después de una gran caída y seguir adelante, buscando realizar mis sueños desde mis limitaciones.
¿Las heridas?... siempre están, son parte de uno. A veces reniego de ellas, y otras veces me enorgullezco por llevarlas conmigo… como recuerdo de una batalla ganada.
La ESPERANZA es un DON, y mientras no la perdamos, siempre va a ver una nueva y distinta forma de lograr ser Feliz.
Un abrazo desde mi corazón. Los saluda.
Coqui.

 

 

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Viernes, 24 de Marzo de 2006 16:31

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Autor: Susana Rodríguez

Hola Coqui. No te conozco, pero por lo que contás en tu carta sos una persona muy especial. ¡GRACIAS! no sabés lo bien que me hizo leerte. Ha sido un hermoso regalo... más: tu vida es un inmenso regalo para todos. Espero que sigas escribiendo y transparentando tanto el amor de Dios.
¡Te mando un beso inmenso!

Fecha: 28/03/2006 17:38.


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Autor: Roma

Coqui:
No nos conocemos personalmente. Pero a pocos dias de tu accidente tuve tu foto entre mis manos. Yo también estudiaba en el Juan XXIII cerquita de donde solias cursar vos. Unas compañeras me hablaron de vos, me pidieron que rezara, y que si pudiera juntara dinero en mi curso para ayudar a mejorar tu salud. Hice lo que pude, juntamos algo de plata. Y también juntamos oraciones, y buenos deseos. Despues de leer tu carta me puso muy contenta saber que Dios te regaló un milagro, porque en definitiva es un milagro que nos regaló a todos, en vos. Quiero decirte humildemente gracias por generar tanta esperanza, por no aflojar. Sos un testimonio vivo del amor de Dios, por sobre toda dificultad. Un beso enorme.

Fecha: 28/03/2006 19:53.


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Autor: Bebe

Coqui...
te mando un bs grandote
tu fortaleza y tu fe es impresionante
me hace sentir chiquitita
gracias
tqm

Fecha: 04/04/2006 02:45.


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